Acabamos de hacer la entrega semanal del proyecto más grande que hemos hecho nunca.

Se trata de una parte muy pequeña de un proyecto mucho más complejo. Estamos desarrollando un sistema de gestión de datos para controlar una red de satélites y nos estamos encargando de sacar adelante el proyecto en todas sus fases: definición de producto, ux, diseño y desarrollo.

Quién me iba a decir hace 5 años cuando creamos Redradix que íbamos a llegar tan lejos.

Me acuerdo de las noches sin dormir en el sótano con humedades de Utopic_US. Había motivación, sudor y lágrimas. Luchábamos para conseguir un sueño y ya lo hemos conseguido: hemos pasado de ser 4 amigos frikis a tener una empresa con 20 trabajadores.

¿Y ahora qué?

¿Qué ha cambiado?

Todo y nada. Ahora que aquel sueño es real, tenemos nuevos sueños.

Aunque hemos luchado mil batallas, aprendido, evolucionado y llorado, de corazón seguimos siendo los mismos, con los mismos principios fundamentales y los mismos valores. Pero hemos tenido que cambiar todo lo demás, y a una velocidad de vértigo, para poder llegar más lejos.

En 5 años hemos pasado de ser emprendedores a empresarios, aprendiendo a base de golpes. Y seguimos, porque es un proceso sin final y en el que solo cabe seguir creciendo y aprendiendo.

Hora de aventuras

Queremos que nos acompañes en esta aventura, aprendiendo de nuestros errores y creciendo con nosotros, y para ello te lo vamos a contar todo, con transparencia y honestidad.

Y para que te lleves hoy algo de valor, te cuento las 3 cosas más importantes que he aprendido en estos años:

1) Los socios deben estar alineados

Aunque Juan, Miguel y yo nos conocíamos de haber trabajado antes en una startup, empezamos nuestra relación desde 0 cuando decidimos ser socios. Nuestra relación se empezó a basar, aún más, en la honestidad y en la transparencia. O coges los problemas a tiempo o te vas a tomar por saco. Comprobado.

Es imprescindible un reparto claro de funciones para no pisarse uno a otro, que los socios estén al 100% con la empresa y no liados con otros proyectos por su lado, y que haya un camino común marcado y un futuro único. Si se empuja una empresa hacia delante, por lo menos que sea en la misma dirección.

2) Transparencia y honestidad

Como he dicho antes, es imprescindible que las cosas se hablen, y pronto. Nosotros siempre lo hemos hecho y así nos hemos evitado dolores de cabeza grandes. Dos socios se han marchado para buscar otras aventuras, y aunque es doloroso ver partir a un amigo, siempre hemos podido hablar y planificar para que la empresa no sufra y poder conseguir lo mejor para todos.

La transparencia y la honestidad no solo debería ser entre los socios, sino que clientes y trabajadores también deberían beneficiarse. Al final es una manera de ser, que se aplica a todos los ámbitos de la vida. Un estandarte bajo el que luchar.

3) Aprender a delegar es básico

La primera contratación que hicimos fue Alicia, nuestra directora de UX. Hasta entonces habíamos hecho nosotros el diseño y la maquetación de las páginas. Con mucho dolor. Y en cuanto entró ella, todo era más sencillo y más bonito, y de paso la velocidad de desarrollo se multiplicó por 2.

Hay que evitar el síndrome de querer hacerlo todo, muy común en los emprendedores (para no gastarse un duro). Siempre hay alguien mejor que puede hacer el trabajo, por lo que deberías buscar, contratar y motivar a esa persona en vez de hacer tú ese trabajo (y mal).

Lo dicho, que no quiero ser muy pesado.

Espero que te unas a nosotros en esta aventura de sacar adelante una empresa. Seguro que nos puedes ayudar a mejorar, y nosotros te podremos ayudar a conocer más el mundo de los negocios digitales y la transformación digital.